Salmorejo, caldereta, gazpacho, carrillá… Esta nueva enseña sevillana ofrece las más sabrosas tapas y raciones de la cocina andaluza, junto a los mejores caldos de la zona, en un ambiente atractivo y diferenciado, con un acabado "de la tierra", sin caer en el tópico.
Bodega La Andaluza reúne lo mejor de la restauración del Sur, sin tópicos. Los tres establecimientos propios, en los que la enseña Bodega La Andaluza ha probado la viabilidad de su concepto de negocio, constituyen el punto de partida de un proceso de expansión por franquicias que pretende cerrar el presente ejercicio con seis nuevas incorporaciones, todas ellas franquiciadas.
Mentalidad empresarial para ver la rentabilidad que conlleva un negocio basado en la sabrosa y variada restauración andaluza, pero completado con el máximo horario permitido por la legislación (lo que incluye: desayunos, aperitivos, almuerzos, sobremesas, meriendas, cenas y veladas posteriores), es el principal rasgo que solicita Bodega La Andaluza a sus candidatos a franquiciado, a los que ofrece un completo plan de formación y el apoyo de seis departamentos diferenciados.
El local preciso para la actividad ha de contar con el menos 100 m2, disponer de salida de humos y a ser posible un espacio para la terraza. La enseña invita a sus franquiciados a instalar un tablao en el local, un valor añadido que incrementa sustancialmente la facturación del negocio.
Principales condiciones
Obra civil, licencias e impuestos y coste del arrendamiento aparte, la inversión necesaria para la puesta en marcha de un establecimiento franquiciado de Bodega La Andaluza (tomando como unidad-tipo un local de 100 m2) es de 100.000 euros, desglosados del siguiente modo: 3.000 € como reserva previa de zona; 15.000 € en calidad de canon de entrada; y 82.000 € en concepto de adecuación, decoración e instalación de la maquinaria precisa (por lo tanto, cerca de un 40% es financiable mediante leasing).
Existe un royalty del 5% de la facturación mensual, pero, sin embargo, esta enseña andaluza no cobra canon de publicidad alguno, consensuándose cualquier acción promocional entre central y franquiciado. El contrato de franquicia tiene una duración de 10 años.