Cómo disfrutar del buen vino

Cómo disfrutar del buen vino

Es fundamental la elección de la compañía con la que vamos a compartir la botella; éstos deberán poseer nuestra misma sensibilidad hacia el vino. No hay nada más triste que descorchar una de nuestras “joyas” y que alguien te pida gaseosa o sifón.

Las condiciones de la sala influyen de manera decisiva en la cata,ya que es un análisis realizado con nuestros sentidos, deberemos minimizar los factores que lo dificulten. La sala estará bien ventilada, exenta de olores parásitos (tabaco, comida, ambientadores…) y poseerá una buena iluminación. Tendremos un fondo blanco (a falta de mantel en este tono, emplearemos una servilleta o una hoja de papel), sobre el cual podamos contrastar el color.

disfrutavino

Por otro lado, otro factor importante es la decantación . Si la botella presenta un poso en el fondo, deberemos tenerla de pie cuanto mínimo dos horas, para que éstos se depositen y podamos eliminarlos decantándola. La decantación consiste en transvasar el contenido de la botella a un recipiente (el decantador), con el fin de separar los posos. Estos precipitados tienen un origen natural (la uva) y son muy frecuentes en tintos que tengan una cierta edad. Ahora bien, por muy naturales que sean, dificultan la degustación y vuelven los vinos pastosos, motivo por el cual los eliminaremos.

Temperatura de servicio. Cuantas veces hemos oído “el vino tinto se consume a temperatura ambiente”, sin hacer mayores precisiones. El problema radica en que normalmente esta temperatura ambiente es muy elevada (calefacciones de las casas, proximidad de cafeteras y maquinaria en las barras de los bares y restaurantes…) y no tiene nada que ver con el término “chambré” que emplean los franceses y que ronda los 18º C. No pasa nada por meter una botella en la nevera un tiempo con el fin de bajarle esos “gradillos” que le sobran. Las temperaturas aconsejadas para los diferentes vinos son:

Tipo de vino Temperatura
Blancos jóvenes finos 7-8º C
Blancos dulces 5-6º
Cavas y Champagnes 6-10º C
Blancos con barrica 10-12º C
Rosados y claretes 8-10º C
Tintos jóvenes, ligeros 12-15º C
Tintos potentes, con cuerpo 14-17º C
Tintos con crianza 18-20º C
Amontillados 12-15º C
Olorosos 14-16º C
Oportos y madeiras 13-14º C

Lo ideal es que los vinos alcancen su temperatura óptima de consumo sin brusquedad, de modo gradual. No meter nunca un vino en el congelador, ni un tinto muy caliente en la cubitera de hielo. La mayoría de las veces se enfriará demasiado.

La excelente presentación del vino a los convidados no debe faltar. Debemos dejar que vean la etiqueta, añada, Denominación de Origen, bodega, contraetiqueta… y además aportaremos todos los conocimientos que poseamos respecto al tema.

Finalmente para completar todo lo comentado anteriormente, es de suma importancia un buen servicio. Se realizará antes de que comience la comida. Así, durante diez minutos el vino será el protagonista y centrará nuestra atención. Después, asumirá el rol secundario de ser un buen compañero de la gastronomía a la que acompaña. Esta regla sólo se incumplirá si nuestros invitados no están habituados a la cata y el vino sin comida les parece excesivamente duro. En este caso, lo serviremos justo después de empezar a comer.

Siempre escanciaremos el vino en copas de cristal fino, incoloro y a ser posible, de generosas dimensiones. En ellas, hay una mayor oxigenación y se podrá desarrollar un aroma mucho más exuberante. Hay que huir de los vasos “sidreros” que tanto gustan en determinados asadores y, si se diera el caso, solicitar que nos los cambien por copas.

copa-catavinios

Nunca hay que llenar más de la mitad de la copa ya que, por un lado, impediríamos la antes dicha oxigenación y, en el caso deque se trate de vinos que se sirven fríos (rosados, blancos, espumosos…), un exceso de volumen servido conlleva que el contenido se caliente si no lo bebemos suficientemente rápido (con las consecuencias que esto suele aparejar). Cogeremos la copa siempre por el tallo, de esta forma evitaremos alterar la temperatura del vino y que el olor de nuestra mano interfiera en la degustación.