Habla el Franquiciado: Inocente Javier González, de Bodega La Andaluza

“A pesar de haber tenido éxito, nunca sabes que te depara el futuro, aunque si le echas dedicación siempre funciona” 06/03/2008 – Franquicias Hoy ……………………………………………………………………………………………………………………………………………………………..
Un cambio soñado.

De conductor de autobús a regentar su propio negocio. Mucho cambió la vida de este emprendedor extremeño que decició dejarlo todo por seguir su sueño. Un sueño que le conducirí al sector hostelero. “Siempre tuve claro que quería montar un establecimiento de restauración. El problema consistía en mi falta de conocimiento en este campo, así que necesitaba una marca sólida que me asesorase, y finalmente confié en Bodega La Andaluza”, explica inocente González.

El poder de la constancia

La calle Antonio López en Madrid fue eld estino elegido para abrir su primer negocio, un local que no le costó mucho esfuerzo encontrar. “Los comienzos no fueron malos, con mucho trabajo las cosas iban saliendo. Había días mejores y días peores, desde luego, pero poniendo muchas ganas conseguimos arrancar” recuerda González. Aunque el primer año le supuso algo de sacrificio -“no cerramos ni un día de fiesta” -, la situación fuemejorando – “al año siguiente nos permitimos algún descansito”-. Con todo, Inocente es un hombre optimista: “Ya se sabe, sarna con gusto…”.

De esos duros meses de arranque, este emprendedor destaca dos apoyos claves para la buena marcha de su negocio. “En primer lugar, me he sentido en todo momento muy acompañado por la central. Para mi fue muy importante esa labor de guía tanto para el producto como apra las negociaciones con los proveedores. Y en cuanto a la clientela, tenemos suerte de ir fidelizandola poco a poco. Contamos con un perfil muy variado, dependiendo del día, desde parejas jóvenes, a matrimonios y personas que rondan los 50 años”.

El gusanillo de la suerte

En cuanro al día de mañana, Inocente se muestra muy positivo. “Estoy muy satisfecho con los resultados,de hecho en un par de semanas espero abrir mi segunda bodega”. Una apertura que ya no le pone tan nervioso. “Es cierto, ya no son los nervios de enconces, pero vuelvo a tener ese gusanillo en el cuerpo… es una ilusión especial, porque a pesar de haber tenido éxito en un negocio, nunca sabes lo que te depara el futuro, pero creo que si se tiene paciencia y dedicación, al final ese negocio funciona”.